Siempre que tengo ocasión trato de colaborar en la difusión de la Arteterapia, para ir generando una idea más realista de lo que es y lo que no es #Arteterapia.

Desde el año 2010 he puesto mi atención en esta disciplina y en mi camino, cada día, siento que es más necesario compartir experiencias y aclarar dudas. A continuación, os comparto mi experiencia personal y profesional con ánimo de responder a algunas preguntas habituales sobre el tema.

Cuando digo que me dedico a la Artererapia la  gente suele imaginarme coloreando mandalas, con un montón de lápices preciosos y un libro de ilustraciones de último modelo.

Nada que ver con mi realidad, eso sería Mandalaterapia. Y casualmente veo en las redes que esto ya existe, y ni siquiera se corresponde tampoco con la publicidad que le suelen dar a los libros para colorear.

¿Por qué no se diferencia ni se sabe qué es exactamente la Arteterapia?

Mi respuesta es que los medios de comunicación y venta tienen casi más poder que nuestra curiosidad y usan el lenguaje muchas veces sin detenerse a comprobar el significado de las palabras. Así, cuando hay que vender un libro para colorear, lo que está de moda es decir que se trata de Arteterapia. Seguramente colorear sea para muchas personas terapéutico pero sin duda no es Arteterapia porque falta una figura principal, el/la Arteterapeuta.

 

Entonces, ¿qué hago en Arteterapia?

Es muy habitual que ante esta pregunta te proponga vivirlo, porque se trata de un proceso único e individual, pero voy a tratar de explicarlo de un modo sencillo desde mi enfoque.

Yo te puedo hablar sobre Arteterapia Gestalt «Integración Creadora», un modelo humanista que es el que vivo y en el que me he formado. Está centrado en la persona y con una visión holística de ella.

Es cierto que una sesión de Arteterapia tiene una  estructura de base y encuadre, ya sea a nivel individual o grupal. Es como un viaje desde el hemisferio izquierdo hacia el hemisferio derecho, con una parada en el inconsciente y de vuelta al hemisferio izquierdo.

Se parte de lo verbal: la demanda, el problema, el síntoma, la molestia, el tema a trabajar… y vamos hacia el interior a través de la conciencia corporal. Desde ahí se proponen múltiples dinámicas para favorecer la expresión, la transformación, la re-creación.

A través de los lenguajes expresivos y de la conexión con nuestra faceta creadora, se da un proceso de transformación y simbolización que hace que cada persona elabore sus propias creaciones y resuelva,  a su ritmo y manera, los temas que trabaja en las sesiones.

Y este es el punto más importante: el proceso, donde la persona está conectada con su capacidad creadora y, a través, de los materiales (pintura, gesto, voz, movimiento, foto, escenas,etc) está procesando lo que puede y necesita, sin que tenga importancia el valor estético de los resultados.

 

Este proceso es lo que se vuelve a compartir con el hemisferio izquierdo, el que nos ayuda a entender y organizar el mundo, la persona que está en sesión pone entonces palabras a su propia vivencia y de esta manera va encontrando el camino, sus propias respuestas.

 

Elementos de la #Arteterapia: interesado/a, arteterapeuta y creación.

La presencia del arteterapeuta es un apoyo y un espejo que sostiene emocionalmente el proceso, facilitando la comunicación de la persona que acude a sesión con su propia obra o creación.

Es una relación a tres entre el el/ella, sus producciones y la arteterapeuta. Esta relación se basa  en el vínculo terapéutico y tiene el fin de acompañar al cliente a descubrir sus propias herramientas para ser la mejor versión de sí mismo/a.

Por esto, es fundamental que la arteterapeuta haya experimentado el proceso antes, que tenga formación específica en el acompañamiento psicoterapéutico y que esté supervisada por otros profesionales.

Dicho esto, recuerdo de nuevo que, obviamente, no hay ningún fin estético en el proceso, de ahí que no sea necesario tener conocimientos de ninguna técnica artística. Por eso cualquier persona puede acudir a una sesión y expresarse.

Puedo compartir, como ejemplo de la resolución a través de la simbolización, el  caso de una persona que acudía por ansiedad. Muy resumidamente, tras recrear esa ansiedad bajo diferentes formatos expresivos, y la consiguiente comunicación con ese «ansiedad», descubrió que debajo había un miedo por un duelo no elaborado.

Vivir un proceso de Arteterapia.

Como señalaba antes, es imprescindible, como arteterapeuta, haber vivido un proceso como consultante. A diferencia de otras muchas labores, en nuestro caso, la teoría es sólo el mapa, el encuadre; una base más de nuestra propuesta.

Al acompañar a otra persona en este viaje es necesario como arteterapeuta:

– Sostener emocionalmente el proceso.

– ‎Crear y mantener un vínculo terapéutico.

– Supervisar nuestros propios puntos ciegos y trabajar para la persona que acude.

– ‎Generar un espacio de respeto, escucha y libre de juicios, donde la persona descubra lo que necesita.

Cuando una misma ha vivido esto de primera mano es mucho más sencillo ofrecerlo. Las teorías y los conceptos son, en este caso, vacíos en comparación con la consigna de aprender haciendo. Por eso las formaciones vivenciales son más ricas en este sentido. Cada persona se convertirá en el arteterapeuta que hay en su esencia, no en una copia de un protocolo de un libro.

Resta decir que es también imprescindible la formación teórica, pero si sólo fuera necesario leer, ¿no lo leería usted mismo/a?

Es la relación lo fundamental, y eso se aprende en relación.

Tipos de Arteterapia y enfoques.

Como en cualquier disciplina existen diferentes formas de hacer, en función de  dónde se ponga el acento. El origen de la Arteterapia viene de dos ramas principalmente. Por un  lado, las experiencias terapéuticas a través del arte con personas diagnosticadas de alguna enfermedad mental y asistidas en centros especializados, y por otro lado del uso del lenguaje expresivo en situaciones extraordinadorias para la población, como las experiencias de los campos de concentración y las personas refugiadas.

En ambos orígenes se constata que son muchos los beneficios de esta técnica de acompañamiento que hoy engloba la arteterapia.

De estas corrientes surge un enfoque donde la labor asistencial es la protagonista, y la arteterapia se centra en la intervención social con colectivos desfavorecidos y en situaciones de desventaja, con la amplitud que este campo puede tener.

Por otro lado, desde las corrientes psicológicas humanistas, se empieza a integrar el arte en procesos de crecimiento personal, donde se entiende que cualquier persona, no solo las que tienen síntomas o problemas de salud, pueden seguir creciendo. Explorándose y conociéndose, cada persona, trata de vivir de una forma más plena y libre.

Desde estos enfoques, el acompañante del proceso ofrece una mirada de amor y respeto que permite a la persona liberarse de sus propias trampas resistenciales. Salir de la zona de confort para crear nuestra vida, sabiendo que somos los únicos que podemos cambiarla y que, además, en nosotros está la forma más válida de hacerlo, si nos acompañan a tomar conciencia de nuestra autenticidad.

De esta última corriente es de que la surge la Arteterapia Gestalt «Integración Creadora».

Estudios en España

En 2017 sigue sin haber unos estudios reconocidos oficialmente por el Ministerio de Educación. Quizás en el futuro se llegue a conseguir esta homologación, quizás entonces también la educación será más humanista.

A día de hoy existen titulaciones propias, ya sea de universidades o escuelas privadas, que generan sus propios programas didácticos y que ellas mismas avalan y ofertan de manera privada.

Hay bastante oferta, las diferencias suelen ser los modelos, unos más vivenciales que otros, y la cantidad de horas dedicadas, tanto a la teoría como a la práctica. Sin duda hay tanta oferta como alumnos/as, ésta es la buena noticia.

Entidades que reconocen la formación.

Al tratarse de titulaciones privadas el reconocimiento de las titulaciones surge de los propios profesionales que se han ido agrupando formando asociaciones, foros y federaciones para generar conocimiento, diálogo, y reconocimiento de las propias titulaciones que han obtenido. Por esto hay entidades ligadas al mundo universitario y otras al mundo humanista.

En mi caso, mi formación y mi titulación están reconocidas por la Asociación Española de Terapias Humanistas. En cualquiera de los casos, a mí personalmente, siempre me queda la duda: ¿Es suficiente un título para este tipo de labores?

Labor de la Arteterapeuta

Entonces, ¿cuál es mi labor en una sesión? Ofrecer un espacio de expresión y creación donde poder expresar todo lo que no se puede decir y permitir, que cada cuál,  recupere su capacidad para elegir libremente ser quien realmente es. Y esto se hace viendo a la persona, o al grupo, en toda su luz y en toda su sombra. Y para eso es necesario ver la mía antes y durante.

Te acompaño.

Por eso me dedico a la Arteterapia porque necesito hacer mis propios mandalas.

Y así, con mis mandalas de luces y sombras, es como estoy en mi trabajo en Arteterapia GestArte.

María Sanz

 

Por qué me dedico a la #Arteterapia y no a la #Mandalaterapia o al coloreado de mandalas.
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